Comercios Históricos de Madrid ©Luis Pita Moreno

Plaza Santa Ana - Las Letras

El barrio que tuvo entre sus vecinos a Cervantes, Quevedo y Lope de Vega, que fuera ensalzado por Valle Inclán, y lugar bohemio en los años 50, cayó en una larga etapa decadente para despertarse un buen día siendo el lugar con mayor densidad de pubs y bares de noche de toda la ciudad. ‘Ir a la calle Huertas’ era la consigna, pero también eso cambió con los años y, con la tardía explosión turística de Madrid, el barrio terminó siendo epicentro de un turismo de categoría, por la cantidad de hoteles de lujo que surgieron al calor del cercano Museo del Prado, de manera que los madrileños ‘perdimos’ para nosotros la Plaza de Santa Ana, porque llegó a ser un territorio muy caro y lleno de esos seres extraños que, cuando estamos en nuestra propia ciudad, resultan ser los turistas (aunque nosotros nos transformemos en ellos en cuanto salimos de ella). Sin embargo los que amamos el centro de la ciudad hemos seguido viniendo, por algunas tabernas realmente únicas, por las cervecerías, los cafés agradables y algunos restaurantes buenos de verdad. Aún así, y aunque ya no te sientas como en casa, en invierno tienes que venir aquí si quieres comprar uno de los mejores turrones del mundo.