La Cuesta de Moyano

Es el nombre popular con el que se conoce a la calle de Claudio de Moyano. Es famosa por sus casetas de venta de libros, la mayoría de segunda mano, que están instaladas junto a la verja lateral del Jardín Botánico.

Se podría decir que esta feria de venta ha existido siempre, desde que Madrid existe, solo que estaba instalada en el Paseo del Prado, frente a la puerta principal del Jardín Botánico. Es en 1924 cuando se traslada a la cuesta Moyano, calle que se había abierto recientemente en terrenos que habían pertenecido al Botánico, y ya dedicada solo a los libros. En 1925 se construyen las casetas que vemos ahora, diseñadas por el arquitecto Luis Bellido. Cada una de ellas tiene de quince metros cuadrados. El Ayuntamiento fijó como número máximo el de treinta casetas, prohibió montar tinglados auxiliares, utilizar alumbrado o calefacción y subarrendar el puesto. No es hasta 1984 cuando se concedió que las casetas tuvieran agua, electricidad y teléfono. En 1986 se realizaron unas obras de restauración del conjunto que permitieron insertar entre las casetas ya existentes una con aseos para los libreros, y otra para un vigilante.

La Cuesta de Moyano es peatonal desde 2007 y, a pesar de la fuerte pendiente de la calle, se ha transformado en uno de los accesos favoritos de los madrileños para entrar en el Parque del Retiro, por la Puerta del Ángel Caído. Durante esa última reforma se trasladó desde el parque a la parte superior de la calle la escultura dedicada a ese insigne madrileño de adopción que fue don Pío Baroja. Usuario habitual de esta célebre feria de libros que, además de en sus propios escritos, aparece reflejada en otras muchas obras literarias ambientadas en Madrid.

(Foto en la zona El Rastro – Lavapiés de esta página web)

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