Mercería Amparo (un comercio histórico recuperado en 2026)

La que fue Mercería Amparo fue fundada en 1916 con el nombre de Mercería Sempere. A finales de los años 90 fue adquirida por Comercial Amparo, quien lo mantuvo abierto con gran éxito hasta que anunció su cierre en 2018. Desde entonces permaneció vacío y sin uso. Su extraordinaria fachada de madera y espejos pintados, es una de las más llamativas de Madrid y afortunadamente está protegida.

Tanto la fachada como el mobiliario interior fueron hechos por el ebanista Carrillo. Los espejos pintados fueron realizados por los Sucesores de G. Pereantón. Si su fachada es llamativa, el interior es igualmente espectacular. Dos puertas dan acceso desde la calle a un pequeño vestíbulo curvo que deja un escaparate central. Por aquí entramos a la tienda que al fondo tiene una impresionante escalera imperial que lleva al piso superior. Allí, por un arco de medio punto se accede a una sala destinada a oficinas.

Este comercio está catalogado con la Máxima Protección Integral (Nivel 1), que incluye fachada, escalera interior, estanterías, mostrador, y muebles auxiliares; aunque algunos de estos elementos han desaparecido, como el enorme farol granadino que colgaba del centro del local. La asociación Madrid Ciudadanía y Patrimonio ha elaborado un exhaustivo informe sobre el estado del exterior y, muy especialmente, del interior del local, “de modo que no tengamos que lamentar una vez más la pérdida de una pieza destacada del catálogo comercial de la ciudad.”

Esos buenos deseos al fin han llegado a buen término de la mano de la bombonería La Pajarita, comercio histórico que estuvo en la Puerta del Sol y luego se trasladó a la calle Villanueva, junto a la Biblioteca Nacional (en nuestra página encontrarás la referencia de este comercio en el capítulo ‘Salamanca‘).

En el antiguo local de Mercería Amparo la bombonería La Pajarita se ha ocupado de una cuidada restauración que pone énfasis en el mobiliario interior, dotándolo de luz indirecta trasera, de modo que todo el espacio parece flotar, separado de las paredes. Pintado todo el espacio con la dominante del color turquesa característico de la marca, dan un resultado de escenografía para un cuento de hadas, muy apropiado para la venta de caramelos, que son su especialidad.

Felicitaciones pues a La Pajarita por el esfuerzo realizado y por su vuelta a las inmediaciones de la Puerta del Sol.

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